Declaración de práctica · A005

El embarazo no debe organizarse alrededor de la enfermedad, sino alrededor de la mujer.

Mi responsabilidad es ofrecer una recomendación clínica clara, explicar sus fundamentos y acompañar una decisión que integre seguridad, preferencias y contexto.

En una frase

Acompaño embarazos de evolución normal y compleja con el mismo estándar de preparación: escuchar lo que importa, orientar con evidencia y estar preparado si el escenario cambia.

Escuchar y también orientar

La atención centrada en la mujer no significa trasladarle toda la carga de decidir. Escucho tus prioridades, explico alternativas y límites, y formulo una recomendación profesional. Si existe incertidumbre, la nombro; si existe urgencia, la distingo de una decisión que permite tiempo.

Preparar antes de improvisar

El nacimiento se conversa durante el embarazo. Hablamos de expectativas, analgesia, acompañamiento, inducción, cesárea y escenarios alternativos para que un cambio de plan no llegue sin contexto.

Favorecer el parto vaginal cuando es seguro

Una conducta respetuosa evita intervenciones innecesarias, pero no promete un resultado. Si la situación clínica cambia, explico por qué recomiendo modificar el plan y cuáles son las opciones razonables.

Integrar la subespecialidad sin convertir todo embarazo en alto riesgo

La Medicina Materno-Fetal aporta herramientas para diagnosticar, anticipar y coordinar situaciones complejas. En un embarazo normal, esa preparación debe dar tranquilidad y no generar medicalización innecesaria.

Ser transparente

Explico cómo tomo decisiones, cuáles son los límites de disponibilidad y cuándo una segunda opinión puede ser útil. Las cifras clínicas, cuando se publiquen, incluirán período, denominador, criterios de inclusión y método de cálculo.

Autonomía, consentimiento y tres causales

Toda decisión relevante debe comprenderse. Preguntar, pedir tiempo o solicitar otra opinión son partes legítimas del cuidado. No soy objetor de conciencia en las tres causales de interrupción voluntaria del embarazo contempladas por la legislación chilena; si una paciente se encuentra en una de ellas, mi deber es entregar atención clínica, información y acompañamiento respetuoso dentro del marco legal vigente.

Lo que sí puedo prometer

  • Una recomendación clínica explícita y fundamentada.
  • Información comprensible sobre alternativas, riesgos y límites.
  • Respeto por tus preguntas y preferencias.
  • Preparación de escenarios antes de que sean urgentes.
  • Coordinación especializada cuando la situación lo requiere.

Lo que no sería responsable prometer

  • Una vía de parto determinada.
  • Ausencia de intervenciones o complicaciones.
  • Disponibilidad personal absoluta.
  • Que una preferencia pueda mantenerse si deja de ser segura.

Continuar después del nacimiento

El puerperio, la lactancia, la recuperación física, la salud emocional, la sexualidad y la anticoncepción forman parte de la misma historia clínica. El nacimiento no es el final administrativo del cuidado.

Por qué incluimos estas referencias

En qué se basa esta guía

Las recomendaciones que acabas de leer fueron contrastadas con documentos de instituciones clínicas reconocidas. Incluimos los enlaces para que puedas identificar su origen y, si lo deseas, revisar directamente el documento oficial. Su lectura es opcional: esta página ya resume la información necesaria para orientarte.

Declaración escrita y revisada por el Dr. Francisco Díaz Moreno. Última revisión: 13 de agosto de 2026.